A las nueve de la noche, la Sala Ocho y Medio de Madrid abrió sus puertas a los cientos de fans que esperaban en una cola que daba la vuelta a la manzana, en plena calle Gran Vía.
Myspace organizó un concierto gratuito para usuarios de esta conocida red social. Con un único requisito: ser amigo de Lady Gaga, en las Sesiones Myspace, imprimir tu perfil y ser de los primeros en llegar.
Veinte minutos más tarde de la hora prevista se encendió el videowall de la sala para dar comienzo con el espectáculo. Una proyección en la que la artista encarnaba a “Candy Warhol” sirvió de introducción hasta que el DJ, Space Cowboy, sus tres bailarines habituales y, finalmente, Lady Gaga, saltaron al escenario.
Joanne Stefani Germanotta, más conocida como Lady Gaga, apareció ataviada en un maillot color carne, que dejaba entrever gran parte de su cuerpo, una americana con capucha y unas ochenteras gafas de sol negras, uniforme al que ya nos tiene acostumbrados. Tras un “buenas noches Madrid, soy Lady Gaga”, en correcto castellano, el público la acompañó en las primeras notas de “Beautiful, Dirty, Rich”, tema principal de la serie americana “Sexy Money” que en España emitió Antena 3.
Le siguieron “Money, Honey” y su actual single en Norteamérica “LoveGame”, en el que cambió la americana por una boina de cuero, al estilo motero y cogió un bastón luminoso, que también le acompañó en otros temas. La artista, muy cercana con el público, aparte de dar la mano constantemente a los fans, se dejaba tocar, sin ningún tipo de pudor, incluso en las partes más íntimas.
El siguiente tema fue “The fame”, canción que da título a su disco debut, que esta semana ha salido a la venta en España y que ha alcanzado los primeros puestos de ventas en Canadá, Irlanda, Australia y Estados Unidos.
A continuación, para sorpresa de todos, se subió a la cabina del Dj de la sala y de cuclillas, intentando no caerse, entonó las primeras notas de “Poker face” accapella, para delicia de sus fans, para continuar con la potente versión de estudio de este gran éxito. A estas alturas del concierto, tanto ella como los bailarines ya habían derramado sudor como para tener que, literalmente, pasar una toalla por el suelo del escenario para no resbalarse. Pero esto no fue todo ya que de repente, la diva se dejó caer sobre el público, que la recibió con los brazos abiertos.
El último tema de la noche fue “Just Dance”, su primer sencillo, con el que ha sido número uno, durante tres semanas consecutivas, tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. En esta ocasión, acompañó su actuación con las gafas que lleva en la portada del disco. El público, totalmente entregado, cantó junto a la artista, cada palabra del famoso tema. Al final de la actuación, los bailarines, el DJ y Lady Gaga, cogidos de la mano, se acercaron al frente del escenario para despedirse del público madrileño.
Pero esto no fue todo. Para gran sorpresa de todos y tras haber derrochado energía por los cuatro costados, la neoyorquina, ofreció un segundo concierto para los fans que se habían quedado fuera.
Lo mejor: la intensidad del concierto, que aunque breve (unos treinta minutos), dejó a todos los presentes más que satisfechos.
Lo peor: un miembro de su equipo, se abalanzó y amenazó, en varias ocasiones, a los fans que intentaban tomar fotos con cámaras Réflex.
A las nueve de la noche, la Sala Ocho y Medio de Madrid abrió sus puertas a los cientos de fans que esperaban en una cola que daba la vuelta a la manzana, en plena calle Gran Vía.
ResponderEliminarMyspace organizó un concierto gratuito para usuarios de esta conocida red social. Con un único requisito: ser amigo de Lady Gaga, en las Sesiones Myspace, imprimir tu perfil y ser de los primeros en llegar.
Veinte minutos más tarde de la hora prevista se encendió el videowall de la sala para dar comienzo con el espectáculo. Una proyección en la que la artista encarnaba a “Candy Warhol” sirvió de introducción hasta que el DJ, Space Cowboy, sus tres bailarines habituales y, finalmente, Lady Gaga, saltaron al escenario.
Joanne Stefani Germanotta, más conocida como Lady Gaga, apareció ataviada en un maillot color carne, que dejaba entrever gran parte de su cuerpo, una americana con capucha y unas ochenteras gafas de sol negras, uniforme al que ya nos tiene acostumbrados. Tras un “buenas noches Madrid, soy Lady Gaga”, en correcto castellano, el público la acompañó en las primeras notas de “Beautiful, Dirty, Rich”, tema principal de la serie americana “Sexy Money” que en España emitió Antena 3.
Le siguieron “Money, Honey” y su actual single en Norteamérica “LoveGame”, en el que cambió la americana por una boina de cuero, al estilo motero y cogió un bastón luminoso, que también le acompañó en otros temas. La artista, muy cercana con el público, aparte de dar la mano constantemente a los fans, se dejaba tocar, sin ningún tipo de pudor, incluso en las partes más íntimas.
El siguiente tema fue “The fame”, canción que da título a su disco debut, que esta semana ha salido a la venta en España y que ha alcanzado los primeros puestos de ventas en Canadá, Irlanda, Australia y Estados Unidos.
A continuación, para sorpresa de todos, se subió a la cabina del Dj de la sala y de cuclillas, intentando no caerse, entonó las primeras notas de “Poker face” accapella, para delicia de sus fans, para continuar con la potente versión de estudio de este gran éxito. A estas alturas del concierto, tanto ella como los bailarines ya habían derramado sudor como para tener que, literalmente, pasar una toalla por el suelo del escenario para no resbalarse. Pero esto no fue todo ya que de repente, la diva se dejó caer sobre el público, que la recibió con los brazos abiertos.
El último tema de la noche fue “Just Dance”, su primer sencillo, con el que ha sido número uno, durante tres semanas consecutivas, tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. En esta ocasión, acompañó su actuación con las gafas que lleva en la portada del disco. El público, totalmente entregado, cantó junto a la artista, cada palabra del famoso tema. Al final de la actuación, los bailarines, el DJ y Lady Gaga, cogidos de la mano, se acercaron al frente del escenario para despedirse del público madrileño.
Pero esto no fue todo. Para gran sorpresa de todos y tras haber derrochado energía por los cuatro costados, la neoyorquina, ofreció un segundo concierto para los fans que se habían quedado fuera.
Lo mejor: la intensidad del concierto, que aunque breve (unos treinta minutos), dejó a todos los presentes más que satisfechos.
Lo peor: un miembro de su equipo, se abalanzó y amenazó, en varias ocasiones, a los fans que intentaban tomar fotos con cámaras Réflex.